Tu anonimato

El miedo a que alguien se entere es lo que más frena a la gente a la hora de venir. Es un miedo razonable: la adicción todavía se juzga, y muchos cargamos con años de callar por vergüenza.

Por eso el anonimato no es un detalle de Nar-Anon. Es la base sobre la que se sostiene todo lo demás.

Qué significa en la práctica

  • Solo tu nombre de pila. Ni apellidos, ni a qué te dedicas, ni de dónde vienes. Si prefieres usar otro nombre, tampoco pasa nada.
  • La cámara, como tú quieras. Puedes tenerla apagada toda la reunión. Nadie te lo va a pedir ni te va a preguntar por qué.
  • No tienes que hablar. Puedes entrar, escuchar y salir. Muchos de nosotros empezamos así, semanas enteras.
  • Lo que se dice en la reunión, se queda en la reunión. No se comenta fuera, ni con quien no estuvo, ni con la persona de la que se ha hablado.
  • No se toma nota de nadie. No hay listas, ni registro, ni fichas. No sabemos quién eres si tú no lo cuentas.

Por qué lo cuidamos tanto

Porque sin ello nadie hablaría de verdad. Si en una reunión alguien pudiera reconocerte, o repetir fuera lo que has contado, dirías lo justo — y entonces la reunión no sirve para nada.

El anonimato es lo que permite que una persona diga en voz alta, por primera vez en años, algo que no se ha atrevido a decirle ni a su familia.

También protege a la otra persona

Cuando hablas de tu hijo, tu pareja o tu hermano, esa persona no está para dar su versión. Por eso en la reunión compartimos cómo nos sentimos nosotros, no lo que hizo el otro. No es un sitio para señalar a nadie.

¿Te sigue dando reparo?

Es normal. Puedes escribirnos antes y preguntar lo que quieras, sin dar tu nombre. Nadie va a insistirte para que vengas.